martes, 12 de mayo de 2015

Crónica 101 km La Legión 2015

Crónicas de esta carrera con todo tipo de detalles y por kilómetros hay multitud en la red, pero yo por mucho que intento acordarme de tantos detalles no puedo, estoy demasiado abrumado. Así que mi crónica será muy breve y la dividiré en tres etapas.

Etapa 1. Falta de experiencia

Tras apenas conseguir dormir no más de 2 horas en el polideportivo, todavía me acuerdo del personaje que a las cuatro de la madrugada encendió el motorcito para llenar su colchón, me levanté a las seis para ducharme. Tras la ducha empecé a notar lo que sería algo habitual a lo largo del día: La falta de experiencia.

Allí estaba yo en el polideportivo bloqueado intentando decidir si ponerme ya la vaselina o mejor esperar a estar en la salida, desayunar ya o no, llevar esto o lo otro. Al final desayuné en el bar de la entrada al polideportivo y tiré para el estadio. Al llegar allí le pregunté a un legionario si ya se podía entrar y me dijo que si pero que recordase que una vez dentro no se podía salir, entré.

Las más de dos horas que pasé en el estadio lo pasé fatal, solo había tres baños para los marchadores que creo eramos unos 2300 y el sol apretaba. Y yo soy de los que orina cada treinta minutos. Tras las fotos de rigor me senté en el césped a la sombra de una portería, me puse la vaselina y esperé a que se diese la salida. Cuando se dió la salida aproveché y fuí por fin al baño a orinar.

Salí de los últimos y durante unos 4 km lo único que podía hacer era andar al ritmo de los demás marchadores era imposible hacer otra cosa. Tras la llegada al primer avituallamiento que era de agua y que me salté por que había muuucha cola, empecé a tener la posibilidad de trotar así que cada vez que veía una cuesta favorable o un buen llano trotaba y en cuanto veía la más mínima subida me ponía a andar. 

El sol no paraba de pegar fuerte, el segundo avituallamiento también me lo salté ya que llevaba agua de sobra y seguía habiendo colas. 

Por dentro de Navetas, en unos de los tramos andando, un marchador de los que andaba con bastones y que llevaba varios 101 encima, trató de insinuarme que me estaba equivocando de estrategia. Me dijo que él a su ritmo iba a llegar por debajo de 19 horas y que muchos de los que ahora nos adelantaban corriendo, él los adelantaría después del cuartel. Después del cuartel me acordé mucho de este marchador y recé para que no me reconociera al adelantarme.

A partir del tercer avituallamiento no había tanta cola en los avituallamientos por lo que ya si me paré en todos, pero paradas mínimas rellenar bidones de agua y coger dos piezas de naranja, si las había. En un avituallamiento dentro de Navetas había sandwich que devoré y un donuts, el donuts, que al principio tenía claro que no me iba a comer, también lo devoré. Lo que no tomé en ningún avituallamiento fue refrescos.

Como me dijo el marchador de los palos en Navetas: "esta prueba es de ultradistancia y lo que hagas ahora se paga o se gana muchas horas despues" por lo que el título de esta etapa todavía parecía que tenía poco sentido.


Etapa 2. Sufrimiento

(Como esta crónica la estoy haciendo "de cabeza" no puedo poner kilómetros exactos)

El sufrimiento empezó al poco de empezar a subir la "cuesta de los cochinos" el sol pegaba fuerte pero teníamos una pequeña brisa que nos aliviaba. Estaba subiendo la cuestecita y al final tuve que buscar una sombra y sentarme a reflexionar sobre mi situación.  Estaríamos por el kilómetro treinta y poco, un dolor que había aparecido en el hombro era ya insufrible, era como si me estuviesen clavando agujas directamente al hueso, por otro lado tenía que quitarme las zapatillas y quitarme una "arenilla" que tenía y que me pinchaba.

Empecé a buscar soluciones; para el dolor del hombro solo podía quitar peso de la mochila y lo primero era deshacerme de una botella de 1,5 L de agua que llevaba (sí 1,5 kg de regalo) y que me había permitido saltarme los dos primeros avituallamientos. Rellené los bidones con el agua de la botella, llevaba dos bidones uno de solo agua y el otro con sales. El agua que sobraba en la botella casi toda me la bebí y un poco me la tiré por la cabeza. La botella vacía a la mochila para soltarla en el próximo avituallamiento. Lo de la arenilla en el zapato era más complicado porque dos veces me quité la zapatilla y por mucho que sacudía, al ponermela seguía notando esa sensación, por lo que la solución era "evidente" seguir palante y ya se quitaría solo.

Seguí con mi "estrategia" de trotar-andar, con cada vez más dolor en el hombro, cada vez más molestias de esa "arenilla" en el zapato y con un nuevo invitado: me había escaldado. Tenía vaselina en la mochila pero no quería parar, pensé que ya al llegar a Setenil haría balance de daños.

Llegué a Setenil y aprovechando que allí teníamos una explanada preparada (en Setenil  podían recoger mochila los que la hubiesen dejado) tras comerme un sandwich que nos dieron, empecé a realizar el balance de daños.

El dolor de hombros: era ya insoportable, no podía prescindir de nada de la mochila (o eso pensaba yo) y no me quería tomar un ibuprofeno. Todo el mundo con el que hablé se había tomado ya un ibuprofeno, pero resulta que el día antes leí un artículo que decía que era peligroso para los riñones y como una de las veces que oriné no me gustó el color de la orina, decidí que para el dolor de hombros la solución sería aguantarse. LLevaba en la mochila ibuprofeno y naproxeno, pero no me atreví.

La "arenilla" del pie izquierdo: le dí golpes a la zapatilla, metí la mano y estaba limpia. La arenilla debía estar dentro del calcetín, me lo fuí a quitar y había una parte que no se despegaba, es decir, el calcetín estaba como pegado a la piel y al tirar era doloroso. Pensé que eso sería una ampolla, no tuve el valor de tirar más del calcetín y que total que era un dolor tolerable, como si al pisar se te hubiese metido arenilla en el zapato.  Tampoco era para tanto y no fuese ahora a empeorarse por la tontería de tirar del calcetín, decidí que lo mejor sería volver a ponerme la zapatilla e ignorar ese dolorcillo. De verdad que era poca cosa.

El escaldao: saqué el bote de vaselina y me puse cantidades ingentes de ella, la idea no era que la piel la absorviese ni nada de eso, la idea era crear una capa protectora que separase el muslo de "mis partes".

Como ya había "solucionado" todo los imprevistos, era hora de coger la lucecita roja que te daban y seguir camino.

Seguí con mi "estrategia" de trotar-andar, hasta que en algún momento entre Setenil y Chinchilla (km 57-67), tras andar en una cuesta, cuando vino la bajada no me sentía con ganas de trotar saqué un hidrogel de la mochila y decidí que andaría lo que hiciese falta hasta recuperarme y ya luego trotaría. No volví a trotar en toda la carrera, no puedo explicar la sensación pero es que se me vino el mundo encima. No tenía fuerzas, y mentalmente estaba KO porque era evidente que si no podía trotar tendría que andar hasta el final de la carrera ¿Cómo iba a hacer eso? Además, cuanto más andaba peor se ponía el dolor de la ampolla, vamos que corriendo me dolía menos.

Aquí fue de verdad cuando empecé a vivir el "Sufrimiento", no por los dolores si no por saber que todo el camino hasta meta sería andando. Ojo, cuando me lamentaba de que sería andando aún no sabía que el termino correcto para lo mío tampoco sería andar sino más bien arrastrarse.

Pues nada, intenté andar y veía que me adelantaba cada vez más marchadores, intentaba ponerme a su ritmo y no sabía o no podía. Cuando ese grupo se me escapaba miraba a que distancia estaba el siguiente grupo y me proponía que no me cogerían, cuando finalmente me alcanzaban volvía a intentar ponerme a su ritmo pero de nuevo me era imposible y así me fueron adelantando marchadores y marchadores y marchadores y más marchadores, todos andando.

Llegué al cuartel sobre las12:30h, estaba frito no tenía fuerzas y mentalmente estaba agotado. Había leído infinidad de crónicas sobre el cuartel y sabía que no podía perder mucho tiempo allí. Pero es que necesitaba comer, entré al comedor, me pusieron unas salchichitas, un arroz tres delicias y creo que un caldo de pollo. Al parecer también te daban refresco y yogurt o fruta, pero como yo lo que tenía en mente era salir de allí eso ni lo vi. No encontraba la forma de salir del comedor con la bandeja y no me podía llevar el arroz "encima", así que ví una mesa al lado de una ventana abierta y me senté. Devoré las salchichitas, me comí el arroz tres delicias, cogí con la cucharita un poco del caldo me la llevé a la boca y noté una sensación rara, solté la cuchara me dirigí al corredor que tenía al lado y le dije: "me desmayo". A continuación me desplomé en la mesa.

Lo siguiente que recuerdo es a los legionarios poniéndome sobre la camilla y sacándome del comedor. En el trayecto trataba mentalmente de recomponerme de no dejar mi mente en blanco y por fin ya fuera del comedor con el fresco de la noche me noté recuperado. Le dije a la legionaria que había soportado la mayor parte de mi peso en la camilla, que estaba bien. Entonces ella me dijo que si me podía levantar me levantase de la camilla y me metiera en la ambulancia, le dije que no, que no me montaba en la ambulacia que cogía mis cosas y me iba. Al final me dejaron claro que no tenía otra opción que tenía que ir a enfermería o si o si, pero que no me preocupara que no estaba fuera de carrera que todo dependía del ok del médico. 

Venga ya, que todo dependía del ok del médico...esto olía a que aquí acababa mi prueba, en el trayecto hasta la enfermería, intenté convencer al conductor de que era una tontería ir a enfermería, que todo había sido un pequeño bajonazo, pensé que quizas pararía y me dejaría ir, pero no.

Ya en enfermería, me tomaron la tensión (11-7) y la temperatura (36ºC), me dieron el ok y el teniente médico me preguntó si quería seguir le dije que sí, me iba a ir pero un teniente coronel que también había allí me dijo que antes estuviese allí sentando en la camilla y allí me pasé un buen rato. Viendo cosas, que la verdad, no me apetecía ver.

Por fin, tras una eternidad, el teniente me hace caso y me dá permiso para irme. Me dirijo al lugar por donde estaba el camino de salida del cuartel, que estaba junto a la escaleras de subida al comedor, y cuando me dispongo a encender mi frontal  me doy cuenta de que no lo tengo. Prometo que yo lo notaba puesto, notaba hasta la compresión de la goma, pero me tocaba la cabeza y allí no había frontal. Me dirijo al comedor y le comento a los legionarios de la puerta que soy el que antes salió en camilla, que creo que el frontal se quedó en la mesa del comedor, un legionario me acompaña y se pone a buscarlo conmigo. Nada, no aparece el frontal el legionario me pregunta si he ido a enfermeria...(gracias a todos los legionarios un 10 para todos, muchas gracias de corazón). De vuelta a la enfermería me encuentro en una esquina de un barracon a unos de los corredores que me ayudó al desmayarme, estaba esperando para ser evacuado por abandono, le comento lo del frontal y me dice que me lo pusieron en la camilla. Sigo hacia la enfermería y veo la ambulacia y como el conductor acaba de ver un bulto "raro" en el suelo...mi frontal, por fin llego a él y casi llorando le doy las gracias. Al volver de nuevo hacia donde se salía del cuartel, me despido en condiciones del corredor que me ayudó y le doy las gracias.

Estaba a 10 metros de donde me dí antes cuenta que no tenía el frontal y a mi izquierda podía ver la sala de podología y fisioterapia, estaba tan hundido y sabía que ya había perdido tanto tiempo que tampoco pasaba nada por hacerme un masaje. Entré teniendo claro que no iba a decir nada de la ampolla que eso ya se aguantaba y punto, una voluntaria me preguntó que qué era lo más me dolía y me dío vergüenza decirle que el hombro, le dije que los gemelos y dos chicas fisioterapeutas voluntarias me hicieron una descarga de gemelos, que por cierto al parecer estaban muy cargados. De verdad que me dió vergüenza comentarle que entonces me mirara el hombro.

Por fin salí del cuartel, nada más salir paré abrí la mochila y saqué la vaselina, me puse una cantidad inmensa de vaselina en el escaldao y me la puse en uno de los bolsillos del cortavientos, ya que sabía que tendría que usarla cada pocos kilómetros. De verdad que no sé ni que hora era, por lo que realmente ni si quiera sé que tiempo pasé en ese cuartel, pero pasé mucho. Demasiado.


Etapa 3. Dureza

Quedarían unos 25 km, lo único que me quedaba era seguir arrastrándome -total, lo duro ya lo había hecho- que valiente te hace la ignorancia...Cuando digo que la etapa 3 es dureza, no quiero decir que ya no había sufrimiento. Lo que quiero decir es que ya había falta de experiencia+sufrimiento+dureza.

Ahora venían unas subidas que no se acababan nunca, pero nunca y cuando por fin se acababa y pensaba que todo lo que sube baja y que en las bajada uno descansa, te dabas cuenta del error. Las bajadas eran brutales, pero brutales y te sometían a una sobrecarga en las piernas tremenda.

Seguí avanzando cada vez más lento y cada vez más y más gente me adelantaba andando, yo seguía con mi técnica de primero intentar pegarme a ese grupito que me adelantaba y luego intentar que no me pillara el siguiente. Creo que hubo un tramo que tardé 15 minutos en hacer 100 metros.

Cada pocos kilómetros me ponía "pegotón" de vaselina, el dolor de la ampolla iba subiendo pero seguía camuflado por el dolor inmenso del hombro izquierdo. Había tramos que me descolgaba la móchila y la llevaba como un bolso de mano, tuve la tentación de dejarla y seguir sin ella. Ya no sé en que kilómetro pero si sé que demasiado tarde, se me ocurrió quitarme los palos de la mochila y llevarlos en la mano para aliviar el dolor (si, has leido bien, llevaba unos palos durante más de 80 km y nos los usé porque no sabía usarlos y porque en teoría su función era otra. Los llevaba por si los isquiotibiales de la pierna izquierda me volvían a dar problemas, usar los bastones como muletas hasta la meta). El dolor fue a menos al quitar el peso de los bastones, y pensé que llevaba más de cuarenta kilómetros viendo como la gente me adelantaba con los bastones y me había fijado perfectamente en la técnica, así que abrí uno de ellos y lo utilicé con la mano derecha, ya que la izquierda la tenía totalmente inutilizada debido al dolor del hombro. Me emocioné, el andar con bastón funcionaba, me ayudaba a subir el ritmo al andar, me ayudaba en las subidas y lo usaba para tener más seguridad en las bajadas. Así que al menos  estos últimos kilómetros llevaba menos peso en la mochila (alivio de dolor en el hombro) y por fín podía mantener un ritmo andando algo más decente.

Ví amanecer, llegué a Ronda no sin antes subir y subir (y lo peor...bajarlas) cuestas y más cuestas, hasta llegar a la última "la del cachondeo" que ya realmente me pareció la más fácil, no sé si por el palo o por la cantidad de cuestas duras que hay en esta etapa.

(Editado del 2019...en 2016 volví a hacer la 101 y realmente las cuestas son asequibles, pero como novato que era en el 2015 y frito pero frito que estaba aquellas cuestas finales se me hicieron eternas y las bajadas peor por el dolor de piernas que llevaba, pero si lees esta crónica comentarte que no hay zonas técnicas en la 101 y con un buen entreno todo el recorrido es asequible. Suerte con tu aventura)

Una vez arriba, por primera vez en toda la carrera experimenté ansiedad, ansiedad por llegar. El público me animaba y me decia: "venga ya está hecho está ahí al lado" y yo les respondía: "pero ahí al lado donde, en metros, en metros, cuantos metros faltan" y en ese estado me encontraba cuando un hombre que animaba me paró y me dijo "lo has conseguido tú solo, nadíe ha hecho esto por tí has sido tú solo, eres un campeón disfruta" me puse a llorar y no paré de llorar, la gente me aplaudía para animarme pero eso solo conseguía que llorase más y así llegué a la meta, cerré el palo, busqué el pasaporte para el último sellado y entré en meta roto, estaba vacio tanto física como mentalmente no podía más.


P.D. en esta crónica me guardo para mí muchas vivencias que no quiero contar, son las que le he ganado a esta prueba y me las guardo en mi cofre para mí.


lunes, 11 de mayo de 2015

101 km 24 La Legion 2015

Sigo sin ordenador por lo que no puedo, por ahora, hacer la crónica de la carrera, pero comentar que he acabado en un tiempo de 21h 39 min. 

Prueba muy dura y en la que equivocarse de estrategia se paga. He llegado a meta porque retirarme sería faltar el respeto a todos los aspirantes que se quedaron sin plaza, pero me ha costado mucho. He llegado desfondando tanto física como mentalmente. Al equivocarme de estrategia he añadido dificultades a las que ya tenía la prueba y estoy muy enfadado conmigo mismo por no haber tenido más capacidad de análisis o de reacción durante la prueba.

jueves, 23 de abril de 2015

Algo roto

Llevo tiempo sin escribir y es que me he quedado sin ordenador, se le fue el disco duro y estoy algo vendido. La verdad es que ha sido una contrariedad sobre todo porque en el ordenador tenía todas las fotos de mis niñas, de un año hacia atrás las tengo en un disco externo pero las del último año están perdidas, al igual que las hojas de cálculo y varias cosas más. 

Bueno, hablemos de correr aunque sea muy poco para ir centrando ideas. Llegué a la Media de los Toruños con molestias típicas de "tendinitis rotuliana" y salí de allí con un pequeño esguince en el bíceps femoral. Tras estar dos semanas en dique seco, comencé en Semana Santa a hacer tiradas largas muy pero muy suaves con vistas a probarme para la 101. La cosa pintaba bien, parecía que andando-trotando estaba en condiciones de acabar la prueba, y el lunes después de Semana Santa tenía que llevar al vídeo club unas películas(6 km entre ida y vuelta) y decidí ir corriendo, y como ya he dicho muchas veces que la estupidez humana no tiene límites, al menos en mi caso, me dio por correr "rápido" pero así de pronto sin calentar y sin nada. En menos de 1 km noté el dolor punzante en el bíceps femoral y toda la recuperación se fue al traste.

Llegué a mi casa y tras ser consciente de la estupidez que acababa de hacer, dí la semana por perdida. Me pasaría otra semana en blanco hasta el sábado. El sábado hice tirada larga de 40 km a ritmo suave, no para ver si estaba curado, que no, si no para ver si con ese dolor puedo aguantar una tirada larga de 101 km. Parece que sí.

Ahora de nuevo estoy sin correr, intentando no hacer ningún movimiento brusco y perdiendo kilómetros. Tengo la prueba el 9 de mayo y yo sin correr, perdiendo forma. Este sábado tengo una carrera de 23 km que es una trail muy suave (no llega a 300 metros de desnivel acumulado) que quiero hacer andando. Y aquí volvemos a lo mismo, una parte de mí (la razonable) me dice que no vaya a esa carrera y si tengo que estar hasta el día 1 de mayo sin correr, pues sin correr. Pero la otra parte de mí (la que está asustada con la 101) me dice que ya llevo muuuuchos kilómetros de entreno perdidos, que no puedo perder más y que esta carrera puede ser una buena prueba en eso de andar con molestias.

Resumiendo, si fuese otra carrera la del 9 de mayo creo que cedería el dorsal y como dicen mis amigos "me metería en manteca" un tiempo. Pero no, es la 101 y entrar es una lotería por lo que ceder el dorsal este año puede implicar que tenga que esperar varios años a que me vuelva a tocar la lotería. Además por motivos personales no puedo rajarme, con esta carrera no.

martes, 17 de marzo de 2015

Crónica III Media Maratón Metropolitana Toruños-Algaida

Cuando llevaba apenas tres meses corriendo, me encontré yendo a la playa de Valdelagrana, un cartel de la segunda edicion de esta media maratón y pensé: "cómo puede alguien correr 21 kilómetros seguidos". Tras acabar la media de Jerez tenía claro que en este año tenía que hacer "esa media de los Toruños". La fecha no ha podido ser peor ya que el sábado 21 de marzo hago una trail de 23 km, es decir, en menos de una semana la media y la trail.

Allí estaba yo desde las 9:00 de la mañana, ya había recogido el dorsal y la bolsa, con una camiseta técnica de manga largas de calidad, el día anterior y estaba buscando a mi amigo Juan con el que iba a correr la media. Tuve la oportunidad de conocer en persona a Carlos. <<Estás ya en otro nivel>>

La carrera es por carriles, con dos tramos por pasarelas de madera, la parte que pasa por pinares es muy pequeña y hacía mucho calor. Por suerte, conozco este recorrido y me llevé la gorra y mi botellín de agua.

La "idea" era ir tranquilos para probar la rodilla izquierda que sigue, y seguirá, con tendinitis rotuliana y  ver si estaba preparado para el trail de la semana que viene. Todo esto era en realidad mentira, porque tanto Juan como yo sabíamos que al final nos íbamos a dejar llevar...

Nos fuimos como siempre al final del todo junto a los ciclistas que hacían de corte de la carrera,  suena el pistoletazo de salida y empezamos a andar. Ya una vez pasamos por el arco de salida se abrieron algunos huecos y mi compañero empezó a adelantar y yo a seguirle. Creo que antes de llegar al kilómetro cuatro ya habíamos adelantado a Carlos por lo que tenía claro que el ritmo que llevábamos no era el correcto, pero ahí íbamos aunque yo sabía que no por mucho tiempo.

En el km 5 hicimos parcial de 25´21´´ y al poco llegamos a la primera pasarela de madera donde me derrumbé, a cada paso por la madera me molestaba la rodilla y empecé a notar descompensada la respiración. Tampoco ayudaba que la pasarela sirviera como ida y como vuelta, es decir, la pasarela tenía unos conos por la mitad y servía también de vuelta ya que la idea era llegar al final de la pasarela y volvernos. En esas estaba cuando me adelantó Carlos, esta era un señal más de que habíamos salido demasiado rápido y que lo iba a pagar, pensé  en seguir a Carlos y hacer grupo los tres, pero  no podía, me pegué lo más posible a la derecha de la pasarela para dejar que me fuesen adelantando y me puse a ritmo de 6:00 minutos (hasta ese momento el ritmo era sobre 5:20). 

Tras llegar al final de la pasarela, decidí bajar a la arena e ir paralelo a la pasarela pero en cuanto mi compañero me vió me llamó la atención, la verdad es que no pensé que estuviese haciendo algo no permitido, aunque como él me recordó ya no estaba corriendo en igualdad de condiciones con el resto de corredores así que de nuevo volver a la pasarela a seguir notando la rodilla sufrir.

Una vez salimos de la pasarela la idea era volver a coger el ritmo, el calor pegaba fuerte nos habían adelantado bastantes corredores y  el plan era recomponerme y, al menos, no perder más posiciones con esta teoría, y con Juan sin parar de darme ánimos-tralla, llegamos al kilómetro 10 en un parcial de 53´ 13´´, aquí ya sabía que habíamos recuperado algo del tiempo perdido pero que mi cuerpo no iba a durar mucho más así que me tomé un hidrogel nada más pasar por este kilómetro. Esto era una de las cosas que tenía planeada, llevaba dos hidrogeles si todo iba bien me tomaría uno en el kilómetro 15 y si todo iba como al final estaba yendo pues uno en el 10 y el otro a la media hora aproximadamente.

Los kilómetros del 10 al 12 fueron kilómetros de transición hasta que no empecé a notar algo el hidrogel, del 12 al 15 fueron los más amenos, estaba fino, estaba por una zona algo más fresca y estuvimos siempre acompañados de más corredores todos de muy buen ánimo bromeando y charlando. En el kilómetro 13 mi GPS dejó de coger señal, puede parecer algo tonto lo que voy a decir, pero es que iba demasiado rápido para pararme a mirar la pantalla, es decir, no quería romper el ritmo en sacar teléfono y ponerme a trastear la pantalla.

El kilómetro 15; ahí cometí el segundo (o tercer, o cuarto) error de la carrera, estaba entero había vuelto al ritmo de 5:20, o menos, y le dije a Juan que lo que nos faltaban eran 6 kilómetros y que eso era una carrera rápida de entrenamiento, hicimos el siguiente kilómetro en 5:18 y en el 16 empecé a notarme de nuevo tocado, en el kilómetro 17 estaba sin fuelle y del 17 al 18 valoré si tomarme el segundo gel, nos estábamos yendo a ritmos de 5:45 así que me tomé el gel, apreté los dientes y esperé a ver el kilómetro 19 para "esprintar", si, esa era mi idea en el 18: "cuando llegue al 19 hago los dos últimos a sprint". El kilómetro 19 tardó un siglo en aparecer y justo al llegar a él llevábamos parcial de 1h 40min, esto me rompió totalmente, faltaban 2 kilómetros y 10 minutos...era imposible, intenté cambiar zancada, mover más los brazos, aumentar frecuencia... pero ya no salía nada. Y es que tanto Juan como yo sabíamos que estábamos buscando un sub 1:50.

Cuando llegué al kilómetro 20 Juan torció la cara, al parecer su aplicación le había cantado el ritmo y no era muy bueno, entonces me dije que en cuanto viera el arco de meta me ponía a tope, pero es que no lo veía, no lo entendía, si era una recta y faltaba un kilómetro ¿Donde estaba el arco de meta? Ya no sabía que hacer, mi compañero, que me vio, me dijo que ya estaba todo hecho que disfrutara del final, que no me preocupara, por fin vi el arco de meta y el reloj...pero no podía hacer otra cosa que seguir al mismo ritmo, el no parar ya era un logro, llegué a meta quise darle la mano a Juan y pasar los dos de la mano, pero el estaba liado quitándose el auricular y el brazalete, así que entré solo y levanté como pude las manos.

Al final 1:52:35 oficial y luego me han enviado un correo desde GesConChip con el tiempo neto que ha sido de 1:51:55  a ritmo de 5:20.

De la organización decir que estaban señalizados todos los puntos kilométricos y que los avituallamientos eran de vaso. Todos los avituallamientos eran con vaso de plástico y la verdad es que he descubierto lo difícil que es beber de un vaso corriendo, en un avituallamiento había isotónica, plátanos y naranjas pero ni los ví porque yo iba a lo mio. Justo al pasar por el arco de meta había un pequeño tapón y no estaba claro donde había que ir a coger el botellín de agua, pero en general todo estuvo perfecto.

Errores; el principal error ha sido no respetar la distancia, creerme que una media era una popular de 8 km y que podía improvisar el ritmo según me notara. Si Juan y yo sabíamos que íbamos a por 1:50:00 debimos haber calculado ritmos para no salirnos de ahí y evitar los cambios de ritmos. Ese ha sido, en mi opinión, el error, demasiados cambios de ritmos, salida muy rápida para luego ir rompiéndome-recomponiéndome a lo largo de la carrera. Para la próxima planning de ritmos según objetivo.

Control de daños;  a las once de la noche del lunes 17 de marzo estoy roto, pero roto de hielo en la rodilla, ibuprofeno y agujetas en los gemelos.

jueves, 5 de marzo de 2015

Luz roja en el cuadro de instrumentos

Cuando vamos en el coche y se nos enciende una luz roja en el cuadro de instrumentos, creo que a casi nadie se le ocurre seguir andando a ver que pasa. Se detiene en el arcén y llama a la grúa. Pues bien, en el caso del correr nos empeñamos en hacer lo contrario, el cuerpo nos envía señales de que algo no va bien y muchos de nosotros seguimos ignorando esas señales, un ibuprofeno y a seguir.

Estoy en uno de esos momentos, la rodilla izquierda me está enviando señales claras de que algo no está bien, y sigo empeñado en no parar, ya he pedido cita para el fisio pero ahí estoy yo haciendo un poco el tonto. No quiero parar totalmente, pienso que bastará con una bajada de ritmo y de volumen, a ver que me dice el fisio la semana que viene...

Otra entrada corta y rara, pero es mi forma de poner por escrito lo que se me cruza por la cabeza a ver si soy capaz de, al verlo en el blog, valorar de forma más objetiva mi estado actual y de ponderar mejor esta molestia.

Desde luego intensidad y volumen ya he reducido, ahora estoy asustado de lo que me diga el fisio. No puedo romperme, ahora no. Si no voy a Ronda sé que me voy a arrepentir...

domingo, 22 de febrero de 2015

Enero de 2015

Casi al final de febrero de 2015 es cuando hago la entrada del resumen de enero de 2015 pero es que no he parado, sobre todo en el plano familiar.

En enero de 2015 he salido a correr 11 veces con un total de 138 km


Este mes no puedo diferenciar el tipo de salidas que he realizado, ya que por no tener tiempo no he tenido ni para pasar las carreras a la hoja de cálculo, es decir, están en el móvil pendientes de pasarlas al ordenador.


En este mes he llegado por primera vez a superar los 60 km en una semana, estoy con la mente puesta en la 101 de Ronda del 9 de mayo. En enero no he hecho ninguna carrera (en febrero tampoco) y ya en marzo haré una media y una trail, ya contaré como me sale el invento porque hay seis días de diferencia entre la media y la trail.

Entrada corta, pero mejor escribir algo que seguir atrasándolo. Espero poder organizarme mejor, para poder escribir la siguiente entrada con más tiempo e incluso editar esta.

P.D. Pido disculpas por todas las faltas ortográficas que podáis ir encontrando en las entradas, pero este es otro motivo más para publicar un blog, el esforzarte en expresarte mejor y sin faltas ortográficas. No me tomaré jamas a mal una comentario avisándome de una falta de ortografía ya que para mí es una oportunidad de ir mejorando. Gracias y un saludo.

martes, 20 de enero de 2015

101 km 24h La Legión

Bueno ya se puede decir, he entrado en la carrera 101 km de La Legión. Todo empezó al poco de correr la carrera de "Los cañones de Santa Barbara", mis amigos, a los que hacía mucho tiempo que no veía y con los que había quedado para esa carrera, me contaron que ellos tenían planeado correr los 101, me pareció buena idea y me apunté al grupo.



El 29 de noviembre realizamos la preinscripción y ya solo tocaba esperar al 17 de enero de 2015 a las 10 de la mañana e ir entrenando. Al poco me enteré que de los cuatro que yo pensaba que íbamos a ir: Gustavo, Juan, Pedro y yo, solo éramos tres ya que Gustavo no se había preinscrito.



Por fin llegó el día 17, allí estaba yo en el despacho desde las 9:30 de la mañana con la página abierta y el código de preinscripción preparado, llegó las 10:00 le dí a enviar y en segundos apareció el mensaje de plaza asignada. Lo ví tan fácil que pensé que a los demás les habría ocurrido lo mismo, pero no, fuí el único en entrar.



Hasta hoy, día 20, no me había planteado que realmente fuese a correrla, pero hoy ha sido el día de tener que afrontar la realidad, la voy a correr y solo. Me he descargado un plan de entrenamiento de los foros de la página oficial y me he acordado de una frase que he leído en muchos blogs “un maratón comienza el mísmo día que comienza la preparación”.



Me parece imposible llevar a cabo el plan, no veo como sacar tiempo para entrenar 5 días. No veo como compaginar el trabajo y mi familia con esto, el salir a correr 3 días ya me cuesta bastante, es evidente que no voy a poder hacer los 5 días, pero intentaré seguir con tres y poco a poco meter el cuarto día, ya del kilometraje semanal ni hablamos. He leído a corredores que se levantan a las 5 de la mañana para correr, quizás ese sea el camino, aún no lo se, por ahora solo sé que el 9 de mayo tengo que correr los 101 kilómetros.



Creo que había tres aspirantes por plaza, por todos aquellos que no la van a poder correr, entre ellos mis amigos, me veo en la obligación de dar lo mejor de mí para conseguir acabar esta carrera

P.D. Hoy he realizado mi primer entrenamiento ya intentando seguir el plan.